Daydreaming
Entré a la ducha. Me miró de arriba a abajo sorprendido, no sé si porque no se lo esperaba o porque mi camiseta, ya mojada, transparentaba todo mi torso. Me llevó contra la pared, su mano subió por el exterior de mi muslo y mientras me rodeaba las caderas, acercó sus labios a mi cuello. Contuve un jadeo, le miré. Nos besamos. Una vez, dos veces, atrapando nuestros labios como si nos los quisiésemos arrancar. Me cogió con fuerza y me llevo hasta la cama, donde me quitó la camiseta. Le di la vuelta y me senté a horcajadas sobre él, que también se quitó la camiseta. Madre mía. Hasta se quitaba la ropa motu proprio. Esto prometía. Tiré el sujetador por ahí y él se acercó hasta atrapar uno de mis pezones entre sus labios. Eché la cabeza hacia atrás y metí la mano dentro de la ropa interior con la que se había acostado.