Gris
Con el pecho apretado mil dagas por los costados mis sueños tan acorazdos se ahogan y funden en el mar salado Heridas abiertas se queman con cada piedra que encuentran siguiendo la corriente maldita de las esperanzas infinitas Dime si has visto tu reflejo cuando el agua te sirve de espejo de aquello que eres de aquello que tienes de eso que no te puedes librar a no ser que dejes de respirar Llueven tus ojos pequeña has recordado los dramas que envuelven tu corazón gris la angustia de no sentir la llama del enfado que ellos no comprenden Destapa el miedo pues es mejor ser sincero que atraparte en tu propio campo de rosales hirientes que descubren lo profundo tarde o temprano aunque tú no hayas hecho más que rozar tu mano a un pétalo apagado