En plan despedida
Érase una vez
la noche,
el bullicio
el desborde,
como en una eterna fiesta de solsticio.
Ahora silbas entre el silencio,
y las luces del camión de los deshechos;
el revólver cargado
y la mirada hacia un lado.
No quieres verlo,
ni puedes creerlo:
tu castillo de naipes al viento,
reposa ya en nostálgico sentimiento.
De las reuniones pasadas,
las fechas anotadas,
de aquel cigarrillo en tus manos,
echados en el césped
de los patios más lejanos.
Por los anillos se divisaba el ocaso:
una, y dos, y mil vidas,
que nunca volverían;
tras echar un tupido velo,
y olvidar recorrer el mundo entero.
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